Se desesperaba entre tantas cosas en su cama. Sexo, drogas, alcohol y rock n' roll habian recorrido esas sabanas pero nada asi. Pastillitas para descansar y una botella de whisky. Un boleto de ida a un lugar sin retorno si es que todo salía como debía ser.
Decidido y sin ninguna duda, preparó el equipaje -que irónico que no fuera a necesitar nada- para un largo viaje. Pensó por unos segundos en como sería la primera escala.
Un pastilla y un trago. Los efectos no surgían pero brotaba en él, la necesidad de trascender un poco antes de irse. Escribió una sola carta, a su madre; en ella le pedía que diera recados a todos los que formaban parte de su vida. Para cuando terminó con la carta, los efectos seguian sin aparecer.
Diez pastillas y un cuarto de botella. Los efectos comenzaban a surgir. Volvió a pensar, volvió a usar lo que tantas tragedias lo había llevado; por ultima vez quizo usar su cerebro. "Sí mi vida fue una seudo novela, ¿podemos irnos sin musica de fondo?" Esa fue su última interrogante. Preparó un playlist que alcanzara las últimas horas que le quedaban. Serían 6 horas antes de la paz.
Cuarenta pastillas y media botella. Casi ebrio, casi sobrio, buscó el revolver de su tio -si piensan que se iba a meter un tiro en la cien, no lo conocian- Sabía muy bien que lo guardaba entre sus cajones de ropa. Lo reviso como si fuera la primera vez que lo veia, lo cargo y se preparo a convertir en coladora a su amante. La que tantas noches lo acompaño y sin decir palabra curo sus heridas, su adorada Nadia, su guitarra.
Cien pastillas y sin nada en la botella. Totalmente embriagado, busco el ultimo cigarro que tenía. Quizo ser por últimas vez educado y respetar la regla de su madre de no apestar el cuarto con nicotina. Abrió la ventana y lo encendió.
Primer tercio del cigarro. Miró por la ventana el paisaje que acompaño los años de su rebeldía. Nunca vio las luces de la ciudad como esa noche, nunca las vio asi porque esta sería su ultima vez.
Segundo tercio del cigarro. Dejó el cigarro en el cenicero y fue al baño. La ADH se había inhibido completamente y necesitaba orinar por última vez; ya que no había comido en días, sabia que no sufriría la maldita maldición de los recien dormidos de relajar todos los esfinteres.
Último tercio del cigarro. Regresó y sintió la ultima bocanada del fin. Cerró los ojos para poder disfrutar la primera de las últimas bocanadas. Escuchó voces y pensó que eran los recuerdos de tiempos pasados. Los abrió y se dio cuenta de que su avión estaba por despegar. Se encontró cara a cara con el mayor de todos los demonios, él mismo. Con señas lo llamaba para que se una a el. Sin nada mas que hacer en esta parte del mar, subió a la ventana y dio su ultimo manifiesto. "Preparence malditos que aqui llega el peor"
Dio su ultimo grito de libertad y se fue volando como las palomas que tanto detestó.
"yo pienso que algún día, así como la herman de Renato, terminaremos. Pero después de un tiempo, vamos a regresar.."
ResponderEliminarMe acordé de eso, sobre mi cama,un día de los muchos que pasamos juntos y al final, por ambos, son palabras que quedaron ahí.